
PASTORES
El Pastor Abel y Alyakira Izaguirre son siervos de Dios con un llamado claro: amar a las personas, alcanzar almas y formar discípulos que vivan una fe auténtica. Su vida y ministerio reflejan una pasión constante por ver corazones transformados por el poder de Jesucristo, creyendo que cada persona tiene valor eterno y propósito en Dios.
Con un amor profundo por las almas, el Pastor Abel y Alyakira caminan con sensibilidad y compasión, ministrando no solo desde un púlpito, sino también en lo cotidiano: escuchando, orando, aconsejando y acompañando procesos. Para ellos, el ministerio no se trata de reconocimiento, sino de entrega; no se trata de apariencia, sino de impacto real en vidas. Su deseo es ver familias restauradas, jóvenes levantados en identidad, y una iglesia fortalecida en santidad y en amor.
Servir es parte esencial de su identidad. Ellos creen que el liderazgo en el Reino se demuestra con humildad, con manos dispuestas y con un corazón enseñable. Por eso, han decidido vivir como ejemplo, trabajando con excelencia y dedicación, y formando una cultura de servicio donde la presencia de Dios es lo más importante.
Asimismo, la obediencia para ellos no es una opción, sino un estilo de vida.
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El Pastor Abel y Alyakira entienden que caminar en obediencia abre puertas espirituales, trae cobertura y produce fruto duradero. Han escogido seguir la dirección del Espíritu Santo, aun cuando cueste, confiando en que los caminos de Dios siempre son mejores. Su compromiso es honrar a Dios en carácter, en familia y en ministerio, manteniéndose firmes en la Palabra y en la oración.
Con fe, amor y perseverancia, el Pastor Abel y Alyakira Izaguirre continúan avanzando con una sola meta: glorificar a Cristo y ganar almas para el Reino, sirviendo con alegría y caminando en obediencia, hasta ver cumplido todo lo que Dios ha hablado.
CO-PASTORES
Co-Pastores Santiago y Astrid Reyes
Los co-pastores Santiago y Astrid Reyes sirven fielmente en el ministerio Generación Avivamiento en la ciudad de Lansing, Michigan. Son un matrimonio humilde y comprometido con el Reino de Dios, que sirve sin esperar nada a cambio y siempre está disponible para bendecir a otros.
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Su vida refleja obediencia, unidad y amor por las almas, siendo instrumentos de Dios para traer restauración, esperanza y avivamiento a esta generación.



